Culiacán, Sin.-Como parte del cierre de semestre de la clase de literatura del Siglo de Oro, de la Licenciatura en Letras Hispánicas de la UAS, el escritor y profesor Élmer Mendoza (Culiacán, 1949) charló con alumnos y público en general sobre la vida de Miguel de Cervantes y su gran obra, Don Quijote de la Mancha.
El pasado 27 de mayo, en punto de las cinco de la tarde y con una numerosa audiencia en el en el auditorio de humanidades de la escuela de filosofía y letras, el también catedrático de la misma inició su exposición magistral hablando de lo que se sabe y lo que se especula de la vida de Cervantes (1547–1616) , expuso sobre su entorno familiar, explicó sobre cómo sus inicios fueron en la poesía y cómo los azares de la vida lo llevaron a tener que huir de su lugar de origen, llevándole eso a diversas aventuras, que tiempo después harían eco en sus historias.
Sería una de esas aventuras en la que perdería el uso de una de sus manos, siendo por ello conocido como el “manco de Lepanto”. Y es que en su obra lo venidero es siempre importante y hasta esperanzador.
En el Quijote, Cervantes apuesta por el amor, “que es muy importante porque lo que corresponde al esquema de las novelas de caballería los seres humanos siempre quieren, o quisieran tener a alguien por quien volver, alguien a quien ir”, y así en Don Quijote, continua Mendoza, “todo lo que tiene que ver con lo que hace claro que lo relaciona con Dulcinea, y muchos de los objetivos de muchos seres humanos que yo conozco siempre están en función del ente amoroso, del ser amado, o de la familia, pues son los espacios de pertenencia y Don Quijote tiene eso”, describió el escritor.
Con el Quijote, también se fija el español como lengua, y se crea una obra que nos representa lingüísticamente, fue rápidamente reimpresa muchas veces, traduciéndose al catalán, al portugués, llegando a Inglaterra y a Alemania. Y como expuso el maestro, terminó siendo en esos países donde se le dio el reconocimiento merecido por su obra a Cervantes, situándolo como el genio creador que fue, mientras que España casi olvido la obra hasta que el grupo de escritores hoy llamado Generación del 27 ( que se dio a conocer en el panorama cultural alrededor del año 1927, de ahí su nombre) se dio a la labor de revivir obras clásicas de la literatura española, y particularmente Don Quijote de la Mancha.
Entre los muchos aportes de esta obra, además de la enorme influencia en la literatura universal, están que con ella se establece lo qué es y cómo debe ser una novela; el profesor Élmer Mendoza explico cómo los ritmos narrativos modernos que manejó Cervantes “son expresiones llenas de cuidado, es una narración muy precisa, el tipo de palabras que emite, la puntuación, descubre una musicalidad del discurso, es decir la musicalidad de la poesía llevada al discurso narrativo, porque en la novela de caballería hay algo de eso pero los autores no lo mantienen y Cervantes sostiene esa musicalidad casi siempre y ese es un gran descubrimiento “ expresó el maestro.
Una vez, dice Mendoza, “leí un ensayo de Julio Cortázar que decía eso, que aparte de la creación del personaje un gran aporte era eso, y también la importancia de no incorporar directamente las religiones, ni la política”.
Y es que el Quijote encarna muchos de los problemas que llega a atravesar todo ser humano, la problemática por descubrir quiénes somos, eso y el no estar solos. Comentando la conclusión de una charla sostenida con un amigo psicoanalista, el profesor comentó que “el problema de esta sociedad es la soledad, nos estamos convirtiendo en una sociedad solitaria”, por ello es tan importante entendernos a nosotros mismos, descubrirnos, como el mismo personaje de Cervantes, que ya en su final, se descubre cómo es, cómo quien él es y será.
Por Alexánder Quiñones