Por Alexánder Quiñónez
Día a día se posan sobre él los ojos de decenas de miles de sinaloenses que pasan por la avenida Álvaro Obregón, ya sea de manera consciente o inconsciente.
El mural está ahí, pero los ojos de la sociedad simplemente pasan de largo, lo dan por sentado. Él es testigo fiel del asesinato del enorme árbol frente al parque para lucir el nuevo nombre del estadio, es testigo también de las vejaciones contra el amigo “Archi”, el vendedor de libros del parque Revolución, conocido en persona o de vista por todo culichi que se preste de ello; ahí, día a día, la falta de cuidados, la humedad, los maltratos y el inexorable paso del tiempo van desmembrando la reconocida obra artística.
El mural mide dieciocho metros de largo y más de dos de alto, y cada día aparecen piezas y en ocasiones bloques abatidos debido al mal estado en que se encuentra.
Ya hará algunos ayeres que, en su última visita a la ciudad de Culiacán, su creador, el maestro Arjona se quejaba de que ni siquiera se tuviera una protección mínima, como un techo, decía él, para proteger esa obra monumental.
Él, el maestro y muralista Rolando Arjona Amábilis, es el referente sin igual de la cultura de Sinaloa. Fue quien diseño el escudo del estado y de varios de los municipios de Culiacán, además de los murales del Parque Cívico Constitución, del Parque Revolución, las estatuas de Cuauhtémoc, del General Antonio Rosales, y la tan popular y reconocida estatua de La Locha.
El grueso de su obra en el estado se puede situar a finales de los años cincuenta y en los años sesenta. Ya con sus noventa y cuatro años, cumplidos en marzo pasado, al maestro no le es fácil comunicarse, pues no entiende muy bien debido a que no escucha bien.
De saber lo que esta pasando con su obra en Sinaloa, “se alteraría del sistema nervioso y no tiene caso, pues el necesita estar tranquilo y descansar, pues esta bastante mal y no puede viajar, ni caminar, él esta en cama”, explica su hija, Leyla Arjona Lemus, con quien nos comunicamos vía telefónica hasta la ciudad de Mérida, para conocer la opinión del maestro. Por obvias razones de salud, no fue posible entrevistar al pintor, pero su conocedora hija amablemente habló al respecto.

Al describirle la obra en cuestión, rápido sabe que le hablan del mural del parque Revolución, “y debe encargarse el gobierno de atender eso. De que lo que él les hizo se restaure y se conserve, porque con el tiempo ya no van a tener nada, es una restauración lo que se debería hacer, porque se tienen dibujos y documentos de cómo debe de estar el mural”, formula la señora Leyla Arjona Lemus. Y de hecho, ya en 2003 se integró un completo archivo documental, el Fondo Rolando Arjona A. en el Archivo Histórico del Estado de Sinaloa con ése tipo de información, ya que por su importancia se le tiene como patrimonio documental de Sinaloa.
Al cuestionarle a la señora Arjona Lemus sobre si hay algún alumno o discípulo del maestro capaz de realizar una restauración digna del trabajo, menciona que ese mural lo realizó el maestro Arjona solo, sin ayudantes, y explica que el lugar donde lo podrían restaurar adecuadamente es la fábrica en Cuernavaca donde se fabrican los mosaicos venecianos que se usaron en esa obra, pues el lugar sigue abierto, con las técnicas y materiales necesarios, “aunque ya desde las pasadas restauraciones él batalló mucho porque ya no se hacen mosaicos de esos colores”, explica Leyla Arjona.
“Hasta ahorita, hasta la fecha, explica la hija del maestro Arjona, al mural del “Códice de la nación mexicana”, en la calle Rosales (en el edificio del Archivo Histórico), él dio muy claro la orden de que el barniz se le pusiera brillante y le pusieron el barniz mate, estaba mi papá muy molesto porque con el barniz mate se retiene el polvo, entonces se va a opacar, se va a fastidiar, se va a llenar de polvo, y se va a echar a perder. Él suplicó y llamó mucho para que se corrigiera ese error”, y de eso ya hace cuatro años, pues ese mural se inauguró en los eventos de septiembre de 2010.
“Yo de lo que me di cuenta es de que por su edad a mi papá no le hacían caso y no se consideró lo que se debía de haber hecho, pues aunque estuviera de edad mi papá, el conocimiento lo tenía y así lo dejaron; a este paso, al rato ya no va a haber murales”, expresa Leyla Arjona.
Cuenta también que una señorita de Mazatlán les llamó hace tiempo para pedir la autorización de restaurar el escudo de allá, de Mazatlán, desde una dependencia donde se hace restauración de arte. Le dijeron que iba a hablar con Pescador Osuna (hoy presidente de El Colegio de Sinaloa) por un permiso y nunca se volvió a comunicar. “Quién sabe si se habrán hecho los arreglos a ésa obra”, dice la señora Leyla Arjona.
Comenta que el maestro Arjona “adora y siempre ha adorado a Sinaloa, es como si él hubiera nacido allí. De saber él lo que esta pasando con su legado pues le afectaría, se alteraría y no podría descansar. Mi papá dio casi todo por Sinaloa”. Su opinión y suplica sería, dice, “que le echen ganas y que no haya negligencia, que se conserve el trabajo de mi papá, porque hace ya años, como 2007, se restauraron algunos murales y estaba él encargándose de ello allá”.

Y la persona que se sigue comunicando para saber de la salud y el estado del maestro Arjona, expresa con agradecimiento, es la maestra Martha Bonilla, pues ella lo cuidaba cuando él se encontraba por acá en Sinaloa, restaurando los murales y le ayudaba en las llamadas para pedir materiales.
El Museo Regional de Sinaloa, en el parque Constitución, está cubierto de murales suyos, pero el lugar tiene años de cerrado. También a los murales del maestro Moyers y de Álvaro Blancarte, en el Palacio de Gobierno, les acabarán llegando las problemáticas del mural del parque Revolución, por estar tan expuestos a los elementos, sobre todo en esta época de lluvias.
Si bien entonces, al patrimonio que es derribado con la anuencia de sus “protectores” no lo podemos volver a levantar -porque es hipócrita decir que se esta restaurando un lugar del cual solo el polvo quedó tras haber permitido su destrucción, como es el caso de la finca del siglo XIX en muy buen estado, derribada en julio pasado, en la calle Rosales- éste legado artístico, el mural del maestro Arjona en el parque Revolución, sí se puede preservar con relativa facilidad, y el caso es que si no lo cuidamos hoy, el día de mañana no tendremos mas que fotografías de lo que fue. Fotos y recuerdos de la cara ya perdida de nuestra ciudad, eso y edificios derribados del que a lo sumo quedan sus fachadas. La necesidad de un actuar es cosa de hoy, mañana será muy tarde.
busco informacion de un muralista que firma con el psudonimo de paloma regcy, en casa tengo una de sus pinturas y quisiera saber su valor, me puse en contacto con su nieta, ella me informa que la mayor parte de su trabajo fue como muralista, pero no me da su nombre( del pintor) la familia vive en la colonia tierra blanca en culiacan sinaloa y cerca de ahi compra la pintura, pero busque informacion de este muralista y no tengo informacion.