De héroes y villanos
Mientras en estados como Michoacán los grupos de civiles armados (paramilitares es la acepción más correcta) avanzan tomando pueblo por pueblo, y el cártel de los Caballeros Templarios se agazapa en apariencia, en Sinaloa las cosas parecen más complejas como para que las recientes manifestaciones de intentar formar autodefensas lleguen a cuajar.
El Estado inexistente alentó en parte la formación de las autodefensas no sólo en Michoacán, sino en Guerrero y, ahora se dice, en Puebla. Desde luego por encima de los círculos políticos gravita la idea que fue el general colombiano Óscar Naranjo el que llenó de “paras” estos estados donde no había -hay- más gobierno que el de los criminales.
El emporio del crimen fundó un Estado paralelo, un anti-Estado, en donde la sociedad se arrodillaba ante los fusiles de los delincuentes, y no había otra ley más que la que dictaran los líderes.
Por eso, argumentan los líderes de las autodefensas michoacanas, surgió este movimiento que ha puesto en jaque el gobierno de Enrique Peña Nieto, que una y otra vez ha tratado de matizar, aunque la realidad suele golpear más fuerte que los supuestos logros.
Si bien en Sinaloa la realidad es distinta, y por mucho que se ha querido hacer ver que no hay condiciones para que surjan este tipo de grupos, lo cierto es que en regiones como la sierra de Choix, Sinaloa de Leyva y poblados de El Fuerte, las centenas de desplazados por la violencia -sí, esa gente que tuvo que abandonar sus hogares ante la potencia del crimen- forman un núcleo importante de personas que, de planear un regreso, podrían autodefenderse.
Y es que hasta el momento el gobierno federal ni estatal le han dado una salida a esta situación que viven los pueblos serranos, para generarles condiciones de seguridad, y ello radica simple y llanamente en la premisa de que en la sierra sinaloense quien manda son los grupos de narcotraficantes.
Que los habitantes de la comunidad de Santa Rosa, perteneciente a la sindicatura de Baila, en la parte sur de Culiacán, hayan levantado la mano para decir que están hartos de la inseguridad, y que si las autoridades no le generan garantías de tranquilidad, tomarán la decisión de autodefenderse, suena a un caso remoto de presión mediática para lograr que se les resuelva.
Sin embargo, en otras regiones del estado para qué se necesitan autodefensas, si los criminales se han convertido en los protectores, al menos en apariencia.
Esta declaración no es grata, pues si en la sierra de Badiraguato todos trabajan para el Chapo Guzmán, y el Chapo es visto como el que “protege” o como el “benefactor”, nos encontramos ante el mismo caso michoacano de la ausencia del Estado.
En el momento que la ciudadanía se convierte en protectora de los capos, en el instante en que los ciudadanos sienten que es mejor tener de su lado al poderoso cártel de Sinaloa, que se dedica a traficar y crear empresas que hacen fluir la economía, en este momento también hablamos de vacío de autoridad.
Por ejemplo, al Cholo Iván en la región del Évora se le ha visto como el jefe de sicarios que ha impedido el avance del clan de Fausto Isidro Meza Flores, “el Chapo Isidro”, que es más violento y que en un tiempo se dedicó a extorsionar y sembrar el terror en el valle, por lo que algunos ganaderos observan que es mejor tener al Cholo que al grupo contrario. Ahí es cuando uno señala ese vacío que ha llenado el narco. No es por “amor” al narcotráfico que la gente no se rebela, sino porque éste ha suplantado a la autoridad, y ello habla que en Sinaloa no cojeamos del mismo pie, pero sí lo hacemos del otro.
Guasave, opacidad que viola la ley
Los últimos dos acuerdos de reserva de información (de 2012 y 2013) que se tomaron la libertad de sacarse de la manga los ex alcaldes Ramón Barajas López y Miguel Ángel Robles Santillanes están para enmarcarse en letras doradas en el Congreso del Estado, en donde el primero es diputado del PRI de la corriente contraria a Jesús Enrique Hernández Chávez, Chuquiqui, a la sazón presidente de la Junta de Coordinación Política.
Resulta que estos tipos, nada pendejos, decretaron que los estados financieros del municipio, así como el padrón de proveedores y cualquier pago que se haga a éstos, de cualquier índole, estarán en una caja fuerte durante los próximos 8 años.
En una flagrante violación a la ley de acceso, y con ello a la constitución, que en su artículo 6 garantiza a los ciudadanos el acceso a la información pública (pública, lo remarcamos), estos priistas pretenden SELLAR estos documentos bajo el argumento de que afectarían a las personas físicas o morales convirtiéndolas en blanco de secuestradores y extorsionadores.
Pero lo más escandaloso es que no justifican ni un punto esta contravención constitucional que salvaguarda el derecho a la información de la sociedad, con un dato que demuestre que los que han recibido recursos públicos sufrieron de estos delitos.
Guasave es un hoyo negro. Y que no vengan Barajas y Burgos Pinto a decir la pendejada de que las cuentas públicas fueron aprobadas sin contratiempos son muestra de la transparencia de sus gobiernos, que ya sabemos que si para algo sirven las auditorías son para negociar en lo político.
Estos acuerdos de reserva, que suman en dos administraciones municipales un total de 38, la mayoría deben de desaparecer, y el municipio se debe sujetar a lo que la ley y la Constitución señalan.
Miss templaria
En un aprieto metió la foto de la senadora perredista Iris Vianney Mendoza Mendoza la foto que difundieron en donde está en una fiesta con la hija de Enrique “Kiki” Plancarte, la seudoartista Melissa Plancarte.
Pero en Tierra Caliente es ampliamente conocida la senadora como una de las promotoras de los templarios. Que no se haga, si hasta en el Senado los recibió.
Por Martín Durán