De héroes y villanos
A estas alturas todavía el gobierno mexicano no ha dado por hecho de que Gonzalo Inzunza Inzunza murió la madrugada del miércoles pasado durante un enfrentamiento entre federales e infantes de marina. Lo único que tienen son rastros de sangre, mensajes cifrados que refieren que sí murió, pero nunca tuvieron el cadáver. El 99 por ciento de certeza, dijeron. Pero ese 1 por ciento hace la diferencia entre tener o no el cuerpo del capo del cártel de Sinaloa.
En Sinaloa desde el primer momento se dio por hecho de que falleció en la balacera junto con cinco de sus gatilleros. De hecho, la información de que él se encontraba ahí salió del estado, y no de una fuente de seguridad o de inteligencia federal o de Sonora, sino de la clica misma, esos hombres que forman la estructura de un emporio que se ha consolidado a nivel internacional como una de las empresas criminales más prósperas del orbe.
Cuando en Sonora apenas sabían que en la guerra del miércoles en Puerto Peñasco habían muerto cinco sujetos, aquí en Culiacán se sabía que entre las posibles víctimas estaba “el Macho Prieto”. Y el dato llegó hasta la prensa que no dudó en validarla y confirmarla.
Sin duda, el grupo que encabezaba Gonzalo Inzunza con la venia del “Mayo” Zambada era uno de los que le redituaban mayores ganancias al cártel de Sinaloa, pero también era uno de los más violentos que guerreó en Mexicali y en otros puntos fronterizos al grado de causar preocupación en los jefes.
“El Macho Prieto” y su gente controlaban el corredor de Sonora y Mexicali. Don Winslow, en su novela El Poder del Perro, afirma que el verdadero negocios de los narcos mexicanos no es la droga, sino la Frontera, los más de 3 mil kilómetros que separan a México con Estados Unidos. Un producto que tenga un precio a este lado, cruzando su plusvalía aumenta.
Pero Gonzalo no era el único encargado de cruzar los narcóticos al otro lado, pero sí uno de los más violentos. Y violencia significa atraer el foco médiatico y la atención del gobierno.
Por eso se han manejado diversas versiones que no necesariamente tienen que ver con la verdad. El semanario Zeta esgrime la versión de que los líderes del cártel lo pusieron al no ser un sujeto controlable, que no ayudaba a la concordia. La Policía Federal asegura que fue un operativo dirigido a él, ubicado mediante información de inteligencia. Y por otro lado hay quienes afirman que el mismo “Mayo” le habría avisado desde semanas antes de que se saliera de Puerto Peñasco, lo cual tampoco está macabro, pues ya antes Ismael Zambada había protegido a su colaborador contra viento y marea.
Lo hizo tras la muerte de Édgar Guzmán López, a quien su padre, Joaquín Guzmán Loera, le achacó la muerte a la gente del MP en mayo del 2008 en que los diablos se desataron en Culiacán.
“El Macho Prieto” ya había navegado por aguas turbulentas que él mismo agitaba, por lo que era cartucho quemado. Pero no se sabe si “el Mayo” lo sacrificó. En todo caso, el hecho representa un fuerte golpe de nueva cuenta contra la organización de los Zambada.
Ni un mes tenía Serafín Zambada Ortiz, hijo del poderoso capo, cuando cae un hombre clave en la estructura del Padrino sinaloense.
No hay que dejar de pensar en la DEA en este caso, pues hay que recordar nada más que la agencia antidrogas ya le había puesto nombres y apellidos al Grupo de los Ocho, es decir, los líderes de las células que de alguna manera u otra comandaba “el Macho Prieto” en la frontera de Sonora y Baja California.
Ello nos lleva a decir que la DEA ha estado embistiendo al cártel de Sinaloa, pero más en la ramificaicón que lideran los Zambada -porque ya no sólo es el “Mayo” sino sus hijos.
¿Tendrá esto que ver con el proceso que se le sigue a Vicente Zambada Niebla en Chicago, y donde de acuerdo con la fiscalía enfrenta cargos que de encontrarlo culpable podría ser sentenciado a cadena perpetua?
Como en el cuento de la Hidra no es necesario cortar la cabeza para que se regenere. Es necesario cortar las fuentes de financiamiento, y en ese sentido Gonzalo proveía de mucha plata al cártel.
Lo otro es que parece un chiste que se hayan llevado el cuerpo tras la batalla, cuando las fuerzas federales contaban con dos helicópteros artillados. No sólo hiede a misterio, sino a complicidad de alguna manera.
La Hidra
Finalmente Gonzalo Inzunza era un engrane más. Valioso sí, porque de otra manera su jefe no lo hubiera sostenido y protegido tanto tiempo.
Ya en octubre del 2012 cayó Manuel Torres Félix, “el Ondeado”, abatido por militares en Oso Viejo, al sur de Culiacán.
Si le hacemos casos a los corridos, y damos por hecho que Gonzalo ya murió, entonces no quedaría otra célula fuerte más que la que comanda Rodrigo Aréchiga Gamboa, “el Chino Ántrax”, hoy por hoy el jefe de seguridad de los Zambada en Culiacán.
La epifanía de Kalashnikov
Murió ya el famoso inventor del fusil Automav Kalashnikov modelo 1947, que pocos sabían que estaba vivo. Hasta ahora, se dice, no ha habido mayor invención tan letal como el fusil de asalto que ideó Mijail Kalashnikov durante una convalescencia en un hospital ruso a fines de la década de los 40. En México, como en otros países tercermundistas, nada ha dejado más víctimas que el AK-47. Qué iba a saber el soldado ruso que en Sinaloa alguien cantaba en una hielera escuchando un corrido, jalándole al rifle de su inventiva.
Sin pies ni cabeza la 61 Legislatura
Hoy viene en el orden del día el tema del Presupuesto 2014 en Sinaloa. Hoy no pasa, dicen los diputados contrarios. Quedará lista la propuesta definitiva para el 28 de diciembre, dicen otros.
Lo que deja boquiabierto, es que la mayoría de los diputados no conozcan de manera profunda la iniciativa que están por aprobar. El flamante presidente de la Comisión de Hacienda, el compadre del compadre, ni siquiera la ha leído, dicen. Qué se puede esperar, pues.
Por Martín Durán