El festín de Amador

Habría que ver a esas más de 12 mil almas congraciarse en el cumpleaños 57 del líder, el benefactor: sin él no somos nada, nadie. No vamos al festín porque tengamos la obligación de ir ni porque nos guste devorar camarones y cerveza. No. Vamos porque si no lo hacemos simplemente no existimos. Si no le hacemos la lucha por salir en la foto, quedamos en el limbo.

Los cacicazgos en Sinaloa siguen vivos. Detentan el poder y gracias a esos bacanales muestran “músculo”. No hay mejor imagen del cacique actual que la del senador Daniel Amador, encumbrado por el sindicato de maestros y por el PRI en el Senado, sentado frente a tan opíparos alimentos, despachando a los mendicantes profesores que buscan favores.

Imagen de los viejos jeques árabes o de los antiguos hacendados mexicanos, gloriosos, con el pecho inflado, dejándose querer por la plebe o los súbditos, un grupúsculo que goza de las prebendas o quieren gozar, la puerta hacia a la abundancia.

¿Quieres demostrar al poder en turno tu brazo fuerte? Haz una comilona cercana a una playa. Invita a lo más conspicuo de la política estatal y maréalos con lisonjas, cumplidos, y hasta dile que serían buenos prospectos para la próxima gobernatura.

Y aunque no recordemos por qué ha sido bueno para Sinaloa la presencia de Daniel Amador, ahí están los medios destacando en sus portadas el buen vivir y el buen comer. Qué le hace que allá en la sierra miles de desplazados desfallezcan por las pugnas entre el narco regional; qué le hace que los maestros en el Distrito Federal tomen calles, instalaciones legislativas, de televisoras promotoras del duopolio y de la mentira. O la verdad oficial, depende cómo quiera verse el asunto. Qué le hace. Aquí en Sinaloa le festejamos a los líderes que se pretenden vitalicios en el magisterio… o que ya lo son, pero aún no nos hemos dado cuenta. Lo que importa es la comitiva, los buenos vinos, la mesa pletórica de platillos, la música y la algarabía.

Ya hoy o mañana, todos opinarán de la fiesta, los partidos, los diputados en fuga, los secretarios, los alcaldes y el gobernador.

“Qué buena comida”, dirán.

“Yo no fui invitado”, soltará Malova.

Y el siempre sonriente Amador, sin ese bigote que aunque se lo quite no le deja de parecer la cara de pícaro. Y toda la fiestecita patrocinada, celebrada por obra y gracia, según declararon algunos aprontados, a las donaciones del magisterio. Peor tantito. Ahora el magisterio le dona el bacanal al reyezuelo todavía sin cúpula pero con charola de senador. Y allá miles de pobres, de hijos con escuelas de cartón, profesores humildes que suben por los cerros. O los otros que prefirieron ir al festejo y ya no ser de los pobres.

¡Viva ese magisterio agachado que le dona becerros sacrificados al cacique! Vamos por otro plato de sanguaza, por otra ración de mierda de la política sinaloense.

Los falsos aspirantes

A punto de llegar la mitad del sexenio de Mario López Valdez, los apuntados y futurólogos -mercachifles, pues- examinan una y otra vez los perfiles idóneos para suceder al hombre que llegó con demasiadas expectativas para un pueblo lacerado y que hoy se debate entre la soledad del poder autócrata, sin ninguna fuerza real más que la emanada de sí mismo que lo sostenga.

Parece, y a veces da esa impresión, que Malova se ha convertido en una isla solitaria que surca las difíciles aguas mexicanas, ahora que el PRI llevó a Peña Nieto a Los Pinos.

Ya muchos han levantado la mano para regodearse en el caldo de cultivo que prepara López Valdez con tantas aguas revueltas que se baten debido a la poca estabilidad política, social y económica que ha generado su gobierno.

El charro Amador levanta la mano al unísono. Pero para disimular él se la levanta a Gerardo Vargas Landeros, secretario de Gobierno, para curarse en salud. Por allá Aarón Irízar, por acá se dice que Heriberto Galindo o David López Gutiérrez, en todo caso ambos cercanos a la Presidencia.

Habrá otros desde luego, pero aún las apuestas no comienzan a correr. Lo cierto es que una vez que Malova llegue al cenit de su sexenio, ahora con su tercer informe, empezará una loca carrera por no “despeñarse”. Mucho se la ha visto al gobernador queriendo caer en el ánimo presidencial, pero parece -parece- que no encaja.

De marchas y tomas

Hay que estar muy atentos a los movimientos sociales que surgen. De los que protestan en las calles y de los que caen presos. La libertad es el elemento más preciado del hombre, y aunque no formemos parte por lo pronto de las luchas en ciernes, hay que apoyarlas al menos con la mirada crítica y necesaria.

En Sinaloa ya sabemos que la sociedad pocas veces se expresa y unos cuantos como siempre pretenden adueñarse de la voz de muchos. Puro oportunismo. Hay que salir a la calle y no quedarnos en casa. La calle ilustra y la casa engorda.

Saludos!

Por Martín Durán

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