“El error de un policía le costó la vida a mi hijo”

Como casi todos en esta vida, Sebastián tenía sueños. Estaba emocionado por entrar al kínder, y ya se quedaba como visitante dos días a la semana, y a diferencia de otros niños él lloraba porque quedarse en la escuela. Y así iban pasando los días hasta que una bala salida del arma de un policía cortó toda ilusión. Sebastián es el pequeño de cuatro años muerto por una bala de un policía que “temió por su seguridad” y disparó su arma de cargo por “error”.

Culiacán, Sin.-Dos semanas después, doña Guadalupe se sienta y recuerda el instante en que tomó a su hijo Sebastián en sus brazos, con un borbotón de sangre en el rostro, mientras se le iba la vida. Recuerda la detonación que hizo el arma de fuego de un policía, tiene vívida la desesperación en el rostro, el coraje, todo aquello que no la lleva a asimilar la tragedia: porqué mi hijo, porqué un niño que apenas comenzaba a vivir…

La historia que sigue es el testimonio de Guadalupe, madre del pequeño  Sebastián, quien presenció la trágica muerte de su hijo, un niño que apenas iba a cumplir cuatro años.

Es sábado 26 de octubre. Por la mañana. Guadalupe abre su corazón y las puertas de su muy humilde casa  en la colonia Esthela Ortiz, uno de los sectores marginados de esta ciudad para recibirme, cuenta detalles y tuvimos un mano a mano donde hablamos de todo.

Improvisamos una pequeña sala en el lugar donde cayó herido de muerte Sebastián; con un sillón viejo carcomido por la polilla y humedecido por las lluvias recientes de la tormenta ‘Manuel’. A espaldas se encuentra un altar con una foto de Sebastián con unas cuantas veladoras encendidas y flores artificiales.

Ya no alegrará la casa con sus risas, juegos y travesuras por las que pedía perdón -dice la madre- que llora desconsoladamente.

Día funesto

La mañana del  pasado viernes 11 de octubre Sebastián se levantó a las nueve de la mañana como todos los días, encendió el televisor, desayunó en su cama y no se despegó ni un segundo viendo su programa favorito “El Chavo del 8”.

Escenario. El patio de la casa donde ocurrió el disparo.
Escenario. El patio de la casa donde ocurrió el disparo.

Alrededor de las 12:20 llegó de la secundaria una de sus hermanas mayores, se disponían a comer. De pronto Guadalupe escuchó una detonación y salió sobresaltada de una de los cuartos hacia donde se encontraba Sebastián.

“Cuando escuche el  primer disparo salí del cuarto y me tope al muchacho que venían persiguiendo,  chocamos, el traía un tubo en la mano que parecía un arma pero era un tubo. Ya había salido a la calle por eso el disparo del policía realmente no era necesario , no creo que él (policía) mirando que está la puerta abierta, que hay ropa tendida ni así se detuvo, le ganó la adrenalina, no sé”, comentó Guadalupe.

Explica que el policía accionó su arma desde el patio  y no percató que hirió a Sebastián.

“Mi niño iba a dar vuelta para meterse cuando lo alcanzó la bala que traspasó unas tablas de madera que tengo para que no se metan las gallinas, lo agarré en mis brazos y le miré la mejilla, brotaba mucha sangre. Salí corriendo cargándolo y un vecino me ayudó”, narra.

“A unas cuadras nos topamos al policía en la patrulla, se bajó portando el rifle y nos preguntó que si ha donde se había ido el malviviente. Le dijimos que no sabíamos y que quitará su patrulla que llevábamos al niño lesionado. Ahí fue donde nos dijo que él había sido el que lo hirió pero que había sido en defensa propia que porque el malhechor le disparó, pero no fue así”, afirmó Guadalupe.

Y recalca que aunque el agente asegure que el sospechoso le disparó, nunca se encontró ninguna evidencia, toda vez que fueron dos disparos que salieron de su arma, la que mató a Sebastián y una esquirla que se insertó en la pata de un catre.

Detalla que los uniformados no la apoyaron en cuanto cayó Sebastián herido, fueron alcanzados por los agentes unas diez cuadras más adelante.

“En el bulevar Maquío  y la desviación de la México 68 dieron vuelta porque nos querían llevar al Issste que porque el niño no tenía afiliación, les grité desesperada que estaba más cerca el seguro de Cañadas y que me tenían que atender porque era una urgencia, querían atravesar toda la ciudad”, indicó.

Dijo que al momento de recibir la noticia de que su hijo había perdido la vida, los policías se esfumaron, dejándola sola. Ya después se apersonaron agentes del Ministerio Público quienes se hicieron cargo de los trámites para la entrega del cuerpecito del niño.

Incompetencia que mata

“Tengo mucho coraje porque se supone que un policía se está entrenando continuamente para no cometer este tipo de errores,  supuestamente tenia no sé cuantos días de  haber terminado un entrenamiento y no se le vio el resultado”, expresó con impotencia Guadalupe.

Tabla que traspaso la bala que quitó la vida a Sebastián.
Tabla que traspaso la bala que quitó la vida a Sebastián.

“No fue un homicidio culposo como lo quieren hacer ver, tal vez no fue la intención de él pero fue un error grandísimo que cometió y lo tiene que pagar porque le costó la vida a mi hijo, que nos cambio la vida a todos, ahora es muy triste me hace falta mi hijo”, apuntó.

-¿Les han dado apoyo económico?-

Sí, se hicieron cargo del funeral y el sepelio.

-¿Se que se reunieron con Malova y el Procurador, que les comentaron?

– El gobernador nos mandó  llamar para decirnos que tenemos el apoyo de él que se iba a juzgar como cualquier ciudadano pero que también apoyaría a la familia del policía porque era su sostén. Y la plática se convirtió en justificar al agente.

Me empezó a decir que perdió su trabajo, que perdió un elemento y le dije que yo perdí la vida de mi hijo que no tenía que pagar por otras personas, que ya ni en su casa está uno seguro.

-¿Les hablaron de alguna indemnización?-

-Sí pero no queremos, estamos en una duda,  nos han dicho que al firmar uno está otorgando el perdón al policía y salga el policía bajo fianza. Y no queremos porque siento que me estarían pagando la vida de mi hijo. Es cierto como dice mi esposo que es albañil son gastos de por vida, como ir al panteón a llevarle flores.

Solo queremos que lo sentencien, que no salga libre que pague por lo que hizo y no salga libre como otros policías que han cometido esos errores, que no porque sea trabajador de gobierno haya justificación para él… su error le costó la vida a mi hijo.

La declaración de los policías

Doña Guadalupe afirma que los policías que acompañaban al inculpado cambiaron su declaración ante el Ministerio Público.

“Al principio ellos dijeron que su compañero había disparado para que se detuviera el malviviente y el día que les tocó declarar dijeron que no fue así, que se le había disparado su arma accidentalmente, solo uno de ellos mantuvo su declaración”, enfatizó.

Explica que ella siempre mantuvo su testimonio, ¡Quiero justicia para mi hijo!

-¿Les pidió perdón el policía?

-No, nunca, sólo repite que fue un error.

Perfil del sospechoso

Según la descripción de Guadalupe el sospechoso que perseguían fue porque al ver la presencia de los agentes “se asustó” pues traía entre sus ropas droga para su consumo. Y recientemente había salido de una prisión de Tijuana.

Se trata de Benito Varela Beltrán, un hombre de aspecto “cholo” con tatuajes de estrellas en los brazos, estatura media, robusto, tez morena.

“Los policías no sabían que tenía una orden de aprehensión sólo lo empezaron a perseguir porque lo vieron sospechoso y empezó a correr”, precisó.

Libró la enfermedad de la epilepsia más no a la muerte

Guadalupe quien también ya había perdido hace algunos años a una niña de  dos años a causa de un atropellamiento y es madre de cinco hijos que le quedan, un niño de cinco años, unos gemelos de nueve y dos jovencitas de 13 y 15 años, comentó que Sebastián estaba librando su lucha a través de un tratamiento en contra de la epilepsia que la habían diagnosticado hace un año.

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“Se convulsionaba y le dieron tratamiento y le hicieron estudios y no iba a ocupar ni el año con el tratamiento,  llevaba seis meses me había dicho el doctor que estaba bien, que no iba ser necesario que continuará con los medicamentos”, comentó.

“Mi niño de cinco años me dice que si se fue para el cielo, que si está junto con su otra hermanita, con su abuelito. Todos los días se sienta frente al altar a jugar con él, me parte el alma verlo así porque ellos eran muy unidos jugaban juntos. Lo extrañamos mucho”, concluyó.

Cynthia Valdez/La Pared

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