El Congreso de la Represión

Culiacán, Sin.- El Congreso del Estado de Sinaloa ha dejado de ser la llamada casa del pueblo para convertirse en la sede de la repreción de aquellos que acuden a manifestar sus inconformidades e inquietudes en la problemática social del día a día.

Es recinto es considerado la “caja de resonancia” de lo que acontece en el estado, donde la ciudadanía lleva sus problemas y los diputados dialogan y buscan soluciones. Ahora ya nadie podrá ir a manifestarse.

Ni siquiera el acceso al recinto es posible, pues las medidas de seguridad se han incrementado desde que la Junta de Coordinación Política ordenó la construcción de una barda perimetral, supuestamente en aras de impedir el paso a elementos del crimen organizado. Esto mientras el entonces diputado Carlos Felton González

En un hecho sin precedente a nivel nacional, la mesa directiva le negó la entrada a maestros jubulados de la Coalición de Jubilados y Pensionados Profesor Elpidio Domínguez, quienes han buscado durante 10 años que sus aguinaldos sean igualados a los de otros trabajadores en activo.

Si bien es cierto que los diputados alegan que durante este periodo ha sido en el que se lograron más avances, también lo es que ha sido el de mayor represión en su contra.

Sin embargo, en lo que va de esta legislatura se han registrado manifestaciones de mayor intensidad y con un mayor número de personas y los diputados han suspendido temporalmente la sesión para dialogar con los manifestantes.

Sin embargo, es el grupo de manifestantes de los jubilados el que la mesa directiva, encabezada por la diputada panista Artemisa García Valle, consideró como peligrosos, y no conformes con impedirles el acceso al recinto del poder Legislativo, solicitaron la ayuda de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado en aras de apoyar para garantizar la “seguridad de los diputados”.

Noche problemática

A las 01:00 horas de este jueves, los jubilados fueron agredidos con balas de pintura por sujetos que viajaban con rumbo desconocido mientras los jubilados se encontraban en plantón a un costado del Congreso del Estado, pues no les es posible entrar debido a la barda perimetral que impide el paso a la ciudadanía.

El único lesionado de este acto vandálico fue Berzaí Osuna, asesor jurídico de la coalición, quien se encontraba con ellos resguardando a los manifestantes mientras algunos de estos dormían.

Ante estos hechos, fue el diputado Juan Francisco Vega Meza el único que se encontró con el grupo de ciudadanos para tener conocimiento de estos hechos.

Fue el vicepresidente de la coalición, Carlos Ramón López Torres, quien mostró su inconformidad ante Vega Meza al verse desprotegidos ante cualquier atentado del que pudieran ser víctimas.

“Así como vimos que la policía resguardó el edificio, no hubo nadie que resguardara a este grupo de ciudadanos anoche. Estavamos expuestos a la violencia y la criminalidad y no hemos visto a un solo diputado que haga un deslinde de esta situación, ni una defensa de estos cidadanos”, manifestó.

Asimismo señaló que no tenían intensión de manifestarse durante el desarrollo de la sesión, sino únicamente hacer un plantón en las instalaciones pues no tiene sentido intentar dialogar con los diputados.

“¿Con quién vamos a hablar; con Luis Antonio Cárdenas Fonseca, con Rafael Uriarte, con Rosa Elvira Ceballos? Ellos ya fijaron nuestra postura, quedaremos en las instalaciones para que los diputados tengan sencibilidad para que nos ayuden con esto”, subrayó.

Vega Meza señaló que la solicitud de los jubilados está teniendo su proceso legislativo, pero hay otras iniciativas que también merecen la atención de los diputados.

“Al interior de las comisiones hay temas importantes, no vamos a decir que este es menos importante que los demás pero también merecen la atención. Es un tema que se va a revisar y en su momento se tendrá que tener un dictamen a favor o en contra”, indicó.

Al cuestionarlo sobre su posicionamiento por la decisión de la Artemisa García Valle, dijo que debe respetarse la decisión de la mesa directiva, pero también debe tomarse en cuenta a los jubilados.

Inicio del aislamiento

La primera señal de que el Congreso del Estado venía cerrándose a la ciudadanía ocurrió durante agosto de 2011, cuando el entonces diputado local Francisco Salvador López Brito ordenó que la parte baja del recinto destinada para el uso de la ciudadanía fuera cerrada, supuestamente para que a los diputados no se les acercaran personas que únicamente buscaban el beneficio propio.

Con estso, el público asistente a las sesiones quedó confinado en la zona superior, limitando esto el contacto con los legisladores y el personal de enlace del Congreso del Estado.

Posteriormente fue la construcción de la barda perimetral, ordenada por el también panista Carlos Feltonm y luego la colocación de filtros de seguridad para controlar el acceso de la ciudadanía.

Y el último golpe lo dio Artemisa García, al considerar no sólo como peligrosos a los jubilados, sino que calificó de falta de respeto su manifestación, en la que pedían un acercamiento con Rosa Elena Millán Bueno, presidente de la Junta de Coordinación Política, para conocer los avances de la iniciativa que promueven para que sus  aguinaldos sean igualados a los trabajadores sindicalizados en activo.

A pesar de que se trató de una decisión exclusiva de la mesa directiva, ningún otro diputado ha mostrado su posición a favor o en contra de las medidas tomadas por la diputada panista.

Decisiones equivocadas

Para José Antonio Ríos Rojo, exdiputado por el Partido de la Revolución Democrática y especialista político, calificó de aberrante la decisión tomada por la meesa directiva al solicitar el apoyo de al SSP para mantener a raya a los manifestantes

“Es aberrante que un diputado pida la intervención de la fuerza pública cuando los jubilados quieren que sus planteamientos los hagan suyos los diputados. La pregunta es al servició de quién están los diputados, de quién se esconden”, dijo.

Por lo anterior, aseveró que las decisiones tomadas por el poder legislativo con respecto a futuras manifestaciones están equivocadas, desde el impedimento del acceso al recinto hasta la construcción de la barda perimetral.

“Históricamente es llamado el congreso como la Casa del Pueblo. Es el lugar donde la ciudadanía va y muestra su inconformidad, el lugar donde va y escucha los planteamientos de sus problemas, en voca de los diputados. Eso ya no podrán hacerlo los ciudadanos Sinaloenses, pues la ceca perimetral lo impide”, finalizó.

Elier Lizárraga/La Pared

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