De héroes y villanos
Tal parece que la historia del avión Falcon 20F, modelo 1986, que Malova se había agenciado en los primeros meses de su gobierno, en el más absoluto silencio, llegará a su fin tras la repentina declaración que ofreció ayer en conferencia de prensa, tras la entrega del premio al Mérito Juvenil en el Congreso.
El gobernador ayer confirmó lo que desde hace algunos meses se rumoraba en los pasillos de gobierno, de que tuvo una importante falla al término del proceso electoral de julio, cuando viajaba del Distrito Federal a Culiacán.
La cabina se llenó de humo en pleno aire, y logró aterrizar estable en el Aeropuerto Internacional de la ciudad, con el puro susto de algunos funcionarios que iban con él.
La aeronave ya había presentado fallas como la ocurrida en agosto del 2012, cuando hacía la ruta de Denver, Colorado, con escala para cargar combustible en El Paso, Texas. El avión tuvo que aterrizar de emergencia por la fallas en las turbinas.
El mismo Malova narró a los medios el episodio, y aunque después se hizo público que la compra del avión en más de 32 millones de pesos no incluía seguro, aseguró que las turbinas sí contaban con una póliza.
Lo cierto es que, en la formalidad, el Falcon 20F del gobernador fue adquirido por un proceso sin licitar, como lo establece la Ley, y bajo el argumento de que el anterior Falcon no brindaba las medidas de seguridad adecuadas.
De acuerdo en las actas del Comité Intersecretarial, de consulta libre en el portal de Transparencia de Gobierno del Estado, señala que la compra era directa, a petición de la Dirección de Transportes Aéreos del Hangar de Gobierno, la cual estaba a cargo -y está- del capitán Mauricio Camarena Delgado, envuelto en un escándalo internacional por aceptar sobornos de una compañía norteamericana en mantenimientos aéreos.
En definitiva la nueva adquisición era para ahorrar gastos en mantenimiento y combustibles.
A la vuelta de dos años, Gobierno del Estado da para atrás, y resulta que siempre no es ahorrativo la aeronave y las fallas continuaron por demás.
Primero se había dicho que el avión había salido en 1.8 millones de dólares, en compra directa a la empresa Western Wings Corporation, lo que daba un estimado de 23 millones de pesos.
Pero vendría a confirmarse que el costo total con el equipo de navegación incrementaba 977 mil dólares, casi 10 millones más, con un costo global de poco más de 32 millones.
Si bien la adquisición se hizo justificando la no licitación en el artículo 51 de la Ley de Arrendamientos, que habla de las excepciones, también es cierto que por ahí se mostró un estudio de mercado chafa que hizo la oficina de Juan Carlos Suárez, director de Bienes y Suministros.
El Falcon 20F no sólo fue polémica en su compra, que no estaba presupuestada en marzo del 2011 en que se formalizó el contrato, también cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos destapó una red de corrupción que saturó de aire podrido los hangares del gobierno federal y el de Sonora.
Lo más que se llegó a saber es que la PGR congeló las cuentas del hombre que piloteaba el Falcon, el capitán Camarena, y que el gobierno estatal hizo lo posible por protegerlo. (Es hora que Juan Pablo Yamuni, el rechoncho zar anticorrupción, ha informado nada sobre esta situación.)
La otra polémica fue por la Auditoría Superior del Estado, que evidenció presuntas irregularidades en la adquisición. Y por último, causó también la condena de la opinión pública que Gobierno estuviera pagando una suma considerable por tener guardado el anterior avión, Falcon modelo 1972, en el aeropuerto de Toluca.
Finalmente el ex gobernador Antonio Toledo Corro se quedó con la vieja aeronave, bajo un proceso de arrendamiento. No sabemos si alguien de su compañía lo vuela.
Llegará, pues a su fin, la chatarra que tanto revuelo mediático provocó. Al menos eso parece de momento.
Lo otro que dijo Malova es que también hay helicópteros de la flotilla de Gobierno que presentan fallas. Ya se cayó uno en Quilá, durante maniobras de rescate.
Sobre este tema, por cierto, a través de la Secretaría de Seguridad Pública, se arrendaron dos helicópteros en paquete con los Tigers blindados y dos camiones de radiocomunicación, C-2, que durante cinco años le costarán al erario más de 360 millones de pesos… ¿para qué quieren más helicópteros? ¿Para Chuytoño?
¿Y las declaraciones, diputados?
Aunque hoy fenece el plazo para que el Congreso del Estado dé respuesta al mandato de la Ceaipes, sobre las declaraciones patrimoniales de los 40 diputados de esta legislatura que está a punto de marcharse, los sinaloenses siguen sin la respuesta de los señores que, se supone, son los que representan al pueblo. Ya sabemos que eso de que representan al pueblo es un decir.
Celebramos a los tres o cuatro legisladores que se pronunciaron por hacer pública esta información. Al resto, los que pusieron trabas y trabas, como la diputada Rosa Elena Millán… Bueno, qué podemos decir, no nos vayamos a enterar de las innumerables propiedades que tienen.
Lo otro es que ya la alcaldesa Gloria Himelda Félix Niebla de Mocorito tendrá que entregar versión pública de su patrimonio… ¡Aguas! No vaya a eliminar las casitas que se ha agenciado en Pericos, o en el fraccionamiento Privanza de Culiacán, a aquellas que, según lo que se ha publicado, puso a nombre de su marido, actual diputado electo, Marco Antonio Irízar Cárdenas.
Temporada en la sierra
Ya dijo el general Moisés Melo García que la mariguana en la sierra se puso buena con las lluvias que dejó Manuel. Al menos los narcos festinarán las aguas del meteoro.
Por Martín Durán