México, DF.-El ala conservadora de la iglesia católica rechazó la apertura hacia los divorciados que se vuelven a casar y la homosexualidad, propuesta durante el sínodo de obispos que se celebra en el Vaticano.
Los sectores conservadores de la jerarquía eclesiástica representada en dos importantes cardenales, el alemán Gerhard Mueller, prefecto para la Doctrina de la Fe, y el estadounidense Raymond Burke, de la prefectura para la Asignatura Apostólica, expresaron de manera tajante su oposición a los medios de comunicación.
“No me importa si algunos no están de acuerdo con mi opinión. Yo digo lo que quiero y, sobre todo, lo que debo decir como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: la Iglesia no puede reconocer a las parejas homosexuales”, atajó el sacerdote alemán.
Ambos jerarcas consideraron que el método de trabajo del sínodo, en el que participan casi 300 obispos y cardenales de todo el mundo, fue cambiado con el objetivo de manipular la información sobre los debates al interior, ya que sólo se da a conocer la intervención, pero no el nombre del autor.
Por ello, el ala dura de la Iglesia católica consideró que el documento que resume los debates a puerta cerrada de 265 obispos de todo el mundo –denominado “Relatio post disceptationem” y que fue divulgado ayer-, no incluye las diferentes posturas.
También los cardenales Camillo Ruini y Wilfrid Napier, calificaron de peligrosas las aperturas hacia ambos sectores.
Estas posturas críticas, son reacias hacia la apertura que el Papa Francisco ha tenido para que la Iglesia trate los desafíos que representa la transformación que vive la familia moderna resulta complejo y tortuoso.
El documento de trabajo del sínodo de obispos habla de la admisión del valor y el amor que existe entre las parejas de hecho o que optan por la convivencia antes de casarse en la Iglesia, así como la apertura a los homosexuales, manifestada y ha resultado un verdadero terremoto pastoral.
“La cuestión homosexual nos interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realistas de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual: por lo tanto se presenta como un importante desafío educativo”, destaca el texto.
No obstante las críticas, también es de destacar que un buen número de obispos elogió el documento por captar adecuadamente el espíritu de la reunión.
Sin embargo, los sacerdotes también han pedido que se resalte el principio de que el matrimonio no sólo es indisoluble, sino que puede ser feliz y fiel y evitar centrarse principalmente en las situaciones familiares difíciles.
Los trabajos continúan esta semana, tras lo cual la jerarquía de la Iglesia votará un documento final que será sometido para su discusión con sus bases en todo el mundo, antes del sínodo de octubre de 2015.
La Silla Rota