Extramuros
A mes y medio del arribo de Enrique Peña Nieto a la Presidencia no se ve un verdadero cambio en las estrategias de seguridad para tenderle redes al narcotráfico que impliquen una verdadera ofensiva. Aquellas medidas dadas a conocer hace unas semanas no son más que refritos de lo que Felipe Calderón ya había delineado y ofrecido a los mexicanos, lo que le significó la derrota y la barbarie.
La mafia sigue tan pujante como siempre, y al menos en el cártel de Sinaloa están felices y ya hasta algunos de sus prominentes miembros dicen que “se peinan de ladito” para seguir haciendo jugosos negocios.
En Sinaloa la estrategia –si es que la hay de verdad- del gobernador Mario López Valdez tampoco cambia, va en el mismo sentido de combatir a un solo grupo, mientras que el otro crece, al amparo de la impunidad, paseándose por todos lados como “Juan por su casa”.
Incluso en el bajo mundo ya se comenta de la presencia de uno de los jefes narcos en una funeraria de Culiacán, a donde llegaría hace unos días a ofrecer el pésame a los deudos. A eso de las tres de la mañana, rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad que incluía patrullas, el “patrón” arribó y saludó a los que despedían a su muertito.
El otro dato que salta es que mientras los gringos insisten en “fichar” a operadores del cártel de Sinaloa, aquí en el país insisten en ayudarlos, al absolverlos de cargos, como el caso reciente de Dámaso López, el Licenciado, a quien si alguna vez buscaron las autoridades, ya no lo harán, al menos por los delitos que la PGR le quiso comprobar, y que ya un tribunal colegiado dejó sin materia de efecto.
Parece que la “estrategia” del PRI desde Los Pinos es dejar que las aguas turbulentas pasen y que los cárteles hagan el trabajo de pacificar el país. El discurso de Peña Nieto ha sido terso, casi adornado de terciopelo, sin el dinamismo de quien busca acabar con este flagelo, más bien demasiado “bonito” para ser verdad, como aquel que deja que las cosas caigan por su propio peso.
En diciembre, las fiestas narquiles abundaron en la sierra y en el valle. Allá arriba la excelente cosecha dejó dividendos que ya se estarán integrando a la economía formal. Abajo los bucannas y uno que otro ajuste de cuentas corrieron a salud de la casa.
Ya este arranque de año dejará a un lado esos problemas de inseguridad para darle paso a las calenturas de campaña, donde ya se ve un PRI voraz que viene a recuperar más espacios. Después de todo, la raza mientras haya mitote feliz y contenta.
Los 47 homicidios de arranque de la cuesta de enero no son nada en comparación de las desproporcionadas aspiraciones de algunos suspirantes. En fin, el carnaval se aproxima, y no precisamente el de Mazatlán.
El terco
Ahora que Jacinto Pérez Gerardo logró que el Congreso le diera el Consejo Estatal Electoral, el presidente de la Fundación Colosio, Guadalupe Robles, no quiere ocupar el puesto que dejó vacante Pérez Gerardo. Que busca la presidencia del PRI o al menos una diputación. Veremos que dice Cenovio, su jefe político.
¿Dedicatoria?
No se sabe si lo que dijo Malova en Mazatlán, en el sentido de que los funcionarios de la administración que aspiren a competir en las próximas elecciones deberán dejar su puesto en febrero, tenía alguna dedicatoria para su subsecretario de Administración y Finanzas, Arturo Duarte García, que ya tiene armada la estructura para lanzarse como candidato por Ahome.
Al menos el logotipo (:D) ya lo tiene. Falta saber si amarró con los jefes.
Caso Perla
Juan Carlos Cristerna Fitch se dice inocente. Eso no lo sabemos, porque la Procuraduría enredó el caso de tal manera que la certeza de pierde. Estaba visto que por mejor defensa que traiga, ningún juez en esta circunstancia soltaría al inculpado. Lo cierto es que si la abogada que lo representa logra demostrar la supuesta tortura y coacción de la que, acusa, fue objeto, el joven estaría con un pie fuera de la cárcel. Y no es injusticia, sino simplemente nadie puede estar por encima de la Constitución… y eso Chuy Toño no lo ha entendido.
Martín Durán/La Pared