Crónicas del planeta de los simios: Esos ojos que te ven

Desde la caseta de peaje de Nueva Italia, el sistema de control de los accesos a los municipios de la Tierra Caliente michoacana está en permanente monitoreo.

Hace años que fue “clonado” por la delincuencia organizada del modelo que operaban en todo el país los llamados “gizes”, como se les llama por su abreviatura a los Grupos de Inteligencia de Zona (GIZ) del ejército. Por estos lugares la autoridad legal y constituida podría parecer una abstracción, existe algo que se llama gobierno y partidos políticos, pero nadie se mueve en estos municipios si no es con la anuencia del narco.

Uriel Farías miró a los reporteros que llegaron de la ciudad de México para entrevistarlo y sin dejar de sonreír tomó asiento, dejó su celular en la mesa y preguntó — ¿Ya cenaron?— Venía de un mitin en una colonia periférica de Tepalcatepec, municipio por el que contendía con las siglas del PRI por la presidencia municipal en aquellos días de noviembre del 2007. Esa noche ya sentado en una taquería del pueblo miró a los reporteros y les preguntó — ¿Cómo les fue de camino?— La anécdota que le confiaron al entonces abanderado priista fue que desde que el auto con placas del DF salió de Apatzingán, en dirección a Tepalcatepec a su paso por Buena Vista Tomatlán y otras comunidades en el camino, siempre se sintieron vigilados.—Cuando llegamos aquí, cargamos gasolina a la entrada y quien nos atendió nos dijo, ‘ah, ustedes son los periodistas que vienen de México’, y nosotros dijimos, no pues sí, sí somos…—le confió el reportero gráfico al político michoacano. —Ustedes no se preocupen, aquí todos somos gente de bien, no pasa nada. Aquí la gente es trabajadora, se dedica a sus tierras, a su ganado. Son gente de paz—, comentó.

Alto, robusto, con bigote bien afeitado, Uriel Farías se mostró en aquella ocasión complaciente durante la entrevista. Narró parte de su biografía donde resaltó su etapa de migrante en Estados Unidos. A su regreso a Michoacán quiso involucrarse en política porque quería, aseguró, hacer algo por la paz y prosperidad del municipio.

La incomodidad surgió sin que perdiera la cortesía cuando fue cuestionado sobre su hermano, Juan José Farías Álvarez, conocido en la región como “el Abuelo”, señalado por la Policía Federal como uno de los operadores de la organización de tráfico de drogas en esa región michoacana. —Cuando quieran se los pongo para que lo entrevisten, todo es un mal entendido, él va a aclarar las cosas se los puedo asegurar. Como les dije, nosotros somos gente de trabajo, él por si solo les puede explicar que su trabajo es legal y no anda en esas cosas—manifestó mientras tomaba su celular y hacía un par de llamadas. Cuando dejó el aparato preguntó a sus dos interlocutores qué planes tenían para esa tarde casi noche, los invitó a quedarse e hizo una sola pregunta antes de despedirse:

—A ver díganme, ¿qué fue lo que les gustó más de Tepalcatepec?—.

 Entre la comida, la arquitectura de la parroquia y las mujeres, Farías sonrió cuando escuchó esta última palabra.

—Deberían de quedarse, no han visto nada—. Se despidió y reiteró que si cambiaban de opinión no dudaran en llamarlo, podrían quedarse en el rancho familiar y si había suerte, esa misma noche conocerían a su hermano.

Los dos enviados del periódico capitalino salieron del restaurante y se subieron al vehículo. Enfilaron rumbo a Apatzingán sin voltear a mirar a otro lado que no fuera el lugar a donde pernoctaron, junto con otros reporteros que estaban en guardia permanente desde hace meses en ese municipio, donde se habían  concentrado las fuerzas federales desplegadas en el llamado Operativo Conjunto Michoacán, con el que el régimen de Felipe Calderón inició su “guerra contra el narco”. Esa noche a las afueras del hotel donde se hospedaban, un grupo de jóvenes se apostó en sus vehículos con sus radios a todo volumen a tocar y tocar corridos. Sólo pararon su fiesta con las primeras luces del alba. Era una manera de enviar el mensaje de que seguían vigilados.

En marzo del 2009 Juan José Farías fue detenido por el ejército en el municipio de Buenavista y trasladado al penal de la Palma acusado de narcotráfico. Tiempo después, en el mes de mayo su hermano Uriel, sin perder su sonrisa afable, apareció junto a otros alcaldes acusados de proteger la labor del narco, fueron detenidos en el llamado “michoacanazo”, que a la postre resultó un fiasco judicial porque en la Tierra Caliente de Michoacán no se mueve nada sin que quienes en realidad mandan, se enteren, dijo un veterano periodista en Apatzingán al par de reporteros enviados. Deben tener cuidado, aconsejó, a la próxima mejor ni se acerquen, si no los pueden “comprar”, algo les van a querer hacer.

Fosa Común

Hay un video que circula desde principios de mes en Internet donde aparece un hombre encapuchado. Lee un mensaje a manera de llamada de auxilio, signado por algunos alcaldes michoacanos, dirigido al gobierno federal donde plantean la situación de terror y el modelo de extorsión a la economía doméstica del crimen organizado, que tiene a la población sumida en el miedo y la zozobra. La semana pasada, se dio a conocer que los autodenominados “Caballeros Templarios”, encabezados por su líder Nazario Moreno, “prohibieron” por medio de panfletos distribuidos en los municipios de la Ruana, Buena Vista Tomatlán y Tepalcatepec a las unidades de las empresas como Pepsi, Sabritas, Barcel, Bimbo, gaseras y sistemas de cable, entrar en estas comunidades. Saben que sus enemigos del Cartel de Jalisco Nueva Generación, ha lanzado una operación de inteligencia para infiltrarse en su territorio y quieren pararla de inicio.

Ante la ausencia por enfermedad del gobernador Fausto Vallejo, a quien el congreso autorizó licencia por 90 días, el designado mandatario interino Jesús Reyna García, secretario de gobierno hasta la semana pasada, fue recibido con una operación de contrainformación de los Templarios que paralizó por lo menos a una veintena de municipios michoacanos. Fue una estrategia donde se difundieron mensajes que referían la detonación de bombas en sitios públicos como mercados y escuelas. Se suspendieron corridas de autobuses desde Morelia a los municipios de Tierra Caliente, y en Apatzingán se cerraron negocios, centros escolares y se pararon actividades. El narco “le movió el tapete” al nuevo mandatario.

Twitter: @velediaz424

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