Con el debido respecto a los escasos lectores de esta columna, sentí la necesidad de comentarles que cuando el Director del periódico virtual me invitó a escribir, le solicité como única condición me permitiera hacerlo de manera libre y sin condicionamientos, lo cual fue aceptado sin ninguna objeción, por eso mi decisión de enfocarme más a temas de reflexión, como el actual denominado ¿qué tanto conocemos a nuestros hijos?
Por supuesto que es un tema sumamente complejo, porque cada padre y madre de familia lidiamos todos los días con lo mismo, pedirle a Dios que cuando salen de nuestras casas a sus múltiples ocupaciones, estudiar, trabajar, o a donde vayan, regresen sanos y salvos. Porque una cosa es cierto, cuando nuestros hijos están en la casa, sabemos de sus fortalezas y vulnerabilidades, pero la pregunta es; y cuando traspasan la puerta para salir a la calle, ¿sabemos cómo se comportan?, ¿qué hacen?, ¿con quiénes andan?
Desafortunadamente no lo sabemos, pero confiamos plenamente en ellos, en que sabrán sortear tanto peligro que los acecha en la calle, que regresarán sanos y salvos a nuestros hogares como todos los días. La vida a la que se enfrentan afuera es muy distinta, el principal componente desencadenante desgraciadamente es la violencia en todos los aspectos.
Es cierto, esto no podrá culminar de la noche a la mañana porque para hacer conciencia y que logren salir adelante debe de iniciarse desde adentro, desde el hogar, ir cambiando la cultura negativa por la positiva con el apoyo de quienes se encuentran en nuestro entorno, como la familia, maestros y sociedad en general.
Autor: Litos
La confianza y la comunicación con nuestros hijos es un favor muy importante para simentar sus bases, es nuestra obligación como padres el formar a nuestro hijos en hombres de bien. Excelente reflexion.
Excelentes reflexiones!! enhorabuena… ojala sigan subiendo este tipo de escritos que nos hacen hacer un alto en el camino, para pensar y ajustar nuestras acciones… Saludos!!!