Por Rafael Báez
A finales de mayo del 2014, Antonio Vega Gaxiola emergió entre los primeros aspirantes que fueron un total de 18 para el puesto de Auditor Superior del Estado, con la finalidad de suplir a Marco Antonio Fox Cruz, este último considerado un hombre de conducta intachable, quien falleciera en un lamentable accidente según información oficial.
Por supuesto, nos adelantamos a los acontecimientos, dijimos que era el bueno, todo lo demás iba a ser circo maroma y teatro, porque el Congreso del Estado tenía que legitimarlo y hasta hubo comentarios de algunos líderes de opinión, que no tendría el mejor perfil pero era el que más convenía a los intereses de los grupos dominantes. En ese momento no era el candidato del Gobernador Mario López Valdez, pero sí de Juan Millán Lizárraga y Jesús Enrique Hernández Chávez, líder de los diputados priístas, por lo tanto tenía el pase asegurado porque se requería una figura con sus características, un hombre experimentado, considerado “un extraordinario cirujano de las finanzas”, un hombre de peso y de equilibrios dentro del poder, un hombre colmilludo y así fue.
Conoce perfectamente las diversas aristas de la administración pública y sus debilidades y su llegada a la ASE sería para presuntamente generar fortalezas respecto al rumbo que deberían seguir las administraciones municipales y estatal respecto a sus finanzas.
Pero a la fecha, no ha habido grandes resultados, la ciudadanía está exigiendo hechos, entonces recibió línea porque necesita presentar trabajo y por fin se decidió; ratificó ante la PGJE 36 denuncias en contra de ex regidores y ex síndicos procuradores que se autoliquidaron bonos en las pasadas administraciones de Ahome y Mazatlán, por aproximadamente 4 millones 300 mil pesos, municipios que gobernaba el PAN. Pero que esto apenas es el comienzo, que en breve presentará otras 38 denuncias contra funcionarios de Choix, Salvador Alvarado, Badiraguato, Concordia y Escuinapa, así como en contra del ex director de de Servicios Generales de Gobierno del Estado, Sergio Alberto Guevara Colunga, por presuntos malos manejos.
Por supuesto a una acción una reacción, Antonio Vega dice que respecto a los bonos el problema es que la ASE sólo puede entrar a las áreas donde se trate de exigencias resarcitorias, es decir, hacer que regresen el dinero.
Es correcta su posición siempre y cuando se conduzca de manera equitativa, porque esto debió hacerlo con anterioridad, motivo por el cual se dice que empieza a actuar en un año eminentemente electoral para beneficiar a un partido político. Por eso el alzamiento de las voces de personalidades como Adolfo Rojo Montoya, Coordinador del Grupo Parlamentario Panista, de que esto es una tendencia política, más que la libre aplicación de la ley, qué en política no hay coincidencias, que la ASE es un instrumento de presión del PRI, que encabeza un priista, quedando en evidencia su parcialidad en el caso del desvío de recursos hecho por el ex alcalde de Navolato, Evelio Plata y no ha pasado nada.
Edgardo Burgos Marentes fue más allá al decir que la ASE no debe hacer el trabajo sucio al PRI, que debe actuar sin dedicatoria ni tintes políticos sino apegado al ejercicio legal. Asimismo lo dicho por el dirigente del PAN en Culiacán, Ignacio Niebla, que El trabajo del titular de la ASE es política de favores y de cuates.
Pero la respuesta del Gobernador no se hizo esperar y dijo confiar que la ASE actúa de forma “pareja” y sin ver colores partidarios, que lo que busca es sancionar las anomalías detectadas y las que se sigan detectando.
Pero que dice Antonio Vega al respecto; que los señalamientos que se le hacen son totalmente infundados, que desde que tomó protesta en el cargo como Auditor Superior del Estado se ha conducido como lo señala la ley, que por supuesto es el blanco de una serie de críticas en su contra, pero está cumpliendo con la función que le encomendó el Congreso del Estado y etcétera, etcétera, etcétera, quien dice la verdad…esto apenas empieza, a ver qué pasa.
