Breve Intervalo: 2016, ninguno de los candidateables es descartable

El tema de moda desde que inició el 2014; la calentura por la candidatura del PRI y demás partidos a la gubernatura y no se habla de otra cosa, si usted es un asiduo lector de los medios escritos, televisivos, de Internet, radiofónicos, corrillos políticos, restaurantes, cafés y lo que resulte, se da cuenta que la decena o más, de aspirantes a dicho cargo es motivo de conversación, de reflexión, de análisis, pero finalmente de ahí no pasa y porqué, pues sencillamente porque faltan dos años para que culmine el sexenio actual.

La mayoría de los analistas políticos dicen que “se soltaron los demonios”, pues sí, es cierto y como conocedores del tema hacen distintos escenarios de la próxima sucesión al Gobierno de Sinaloa. Lo que sí es un hecho es que en este momento ninguno de los aspirantes es descartable ni tampoco de bajo perfil, porque hay muchos casos donde los hechos han dicho lo contrario.

Por ejemplo, cuando Vicente Fox Quesada fue candidato del PAN a la Presidencia de la República, jamás aceptó que perdería la elección, siempre dijo que iba a ganar y en las entrevistas cuando le preguntaban que en caso que perdiera que iba a hacer? siempre contestaba lo mismo; sería el próximo presidente de México y así sucedió, no porque Francisco Labastida fuera un mal candidato, era una excelente carta, “pero la gente ya estaba harta de tanta corrupción y sinverguenzadas de los políticos del PRI y FLO pagó los platos rotos”.

Otro ejemplo, recuerdo una conversación privada que sostuve con Mario López Valdez días antes que aceptara ser el candidato de la Coalición opositora al PRI al Gobierno de Sinaloa, me dijo textualmente; “otra vez me la quieren hacer, cedí para que Jesús Aguilar Padilla fuera el candidato y me discipliné y ahora me quieren hacer lo mismo, pero ya no lo voy a permitir, voy a contender desde la trinchera contraria y les voy a ganar porque ya no voy a tener otra oportunidad igual, es mi tiempo y lo voy a aprovechar, las oportunidades se dan una sola vez en la vida y esta es la mía”. Y así fue, ganó contra todos los pronósticos.

Esto quiere decir que cuando la ciudadanía se harta, quita y pone y dependiendo de la manera de gobernar de quienes están en el poder en su momento, es en las urnas donde se decide el destino de quien heredará la silla. Es cierto, en la elección del 2016, va a haber muchos cobros de facturas, MALOVA tendrá que echar mano de toda su experiencia política durante los últimos dos años que le quedan, porque de que la tiene, la tiene, entonces hay que ver cómo se acomodan las cosas, pero por lo pronto hay que seguir trabajando y esperar a que lleguen los tiempos electorales de manera oficial.

Ya pasó a la historia de que “el que se mueve no sale en la foto” y la realidad hoy es que desde hace mucho se están moviendo los pretensos aunque no sean tiempos electorales y si no, pregúntele a los que tienen actualmente la “fiebre” de inventar asociaciones civiles para ayudar a los sinaloenses marginados, de enero a la fecha van varias constituidas, a la mejor es mera casualidad y en verdad les entró su amor por sus semejantes, si es así, que bueno, pero me quedo con el beneficio de la duda y ojalá no me equivoque que al terminar las elecciones federales del 2015 y a la gubernatura el 2016, no desaparezcan.

Por Litos            

     

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