¿Cómo se creó un cacicazgo al estilo de la mafia en el SNTE aun en contra de los designios de la maestra Elba Esther Gordillo?
Culiacán, Sin.- “¡Claro que me gustaría ser gobernador!”, soltó Daniel Amador Gaxiola el día de su cumpleaños, mientras más de 12 mil almas de congraciaban en el festejo de sus 57 años bien repartidos entre el poder y la ambición política.
Frente a todo, el mar de Celestino Gasca, su tierra natal. “¡Claro!”, repetía. Sonrisas y abrazos durante el ritual “besamanos”. Si hasta la pregunta es necia para cualquier político sinaloense. Para cualquier político en condiciones de levantar la mano, claro, porque si eres un Donadie ni te apuntes.
Pero lo que se vio el 7 de septiembre pasado, cuando el senador Amador Gaxiola se festejó su quincuagésimo séptimo cumpleaños, fue la conclusión de un proyecto político tan ambicioso como descabellado que comenzó a principios de los años 90, cuando el cacique empezó la embestida contra el anterior líder moral de la sección 53 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Juan Rodolfo López Monroy.
Pocos o nadie recuerda a aquel joven Daniel Amador que llegaba en un modesto carro a la Sección 53, en la época en que era secretario de Crédito, y Eduardo González Cristerna era el secretario general del sindicato.
Entonces, la sombra del líder moral, López Monroy, regía la vida política del sindicato, cuando el poder de Francisco Labastida Ochoa en la gobernatura estaba en su cenit.
Quienes todavía recuerdan aquella época, en la que Amador sólo era un joven ambiocioso, con un carro destartalado, refieren que ya para entonces había armado su equipo al interior del sindicato, y que por ello se lanzaron contra el candidato natural a suceder a Eduardo González.

La sucesión recaía en Juan Ramón Bernal Lizárraga, secretario de Finanzas, pero Daniel y su huestes lograron reventar el congreso donde los delegados elegirían la continuidad del añejo cacicazgo.
(Años después, cuentan, Monroy moriría en la pobreza, olvidado por la cúpula del poder de uno de los sindicatos más grandes de Latinoamérica.)
Rota la elección, y con la maestra Elba Ester y su mirada de águila en Sinaloa, impidió por un tiempo que Amador tomara el poder de la sección. En la operación política, Daniel logró convencer a la mayoría de los delegados, pero el aplastante poder que ejercía Gordillo paralizó políticamente los hilos del SNTE en Sinaloa.
La maestra envió un séquito para cortarle el paso a Amador. La rebeldía que mostraba el muchacho tenía que disciplinarse, pero mientras desde el centro más se apretaban las tuercas, en Sinaloa nació el Frente Auténtico Democrático de Sinaloa de la Sección 53, que tal vez más adelante sería Encima.
En un acto arrebatado, el futuro cacique magisterial tomó con su gente las instalaciones del SNTE 53, que duraría seis meses sitiada.
Esta vez, Elba Esther envía una comisión que le toma protesta, contra los panegíricos de Amador, a Gerardo Velázquez Toledo como responsable del despacho de la Sección 53, por lo que Daniel tuvo que negociar las carteras, quedando él como Secretario de Finanzas, lo que lo puso en el camino de la Secretaría General.
Desde la Ciudad de México, los operadores de Elba Esther operaron para tumbarlo, porque sabían que un tipo indisciplinado sólo acarrearía problemas.
Sin embargo, por esos azares de la política, el brazo de Amador se fortaleció al grado que Velázquez Toledo, el alfil, le dijo a la Gordillo, hace cosa de 18 años:
“La Sección 53 es un caso perdido”.
A la maestra no le quedó de otra más que lanzar la convocatoria en la que Daniel Amador sería electo secretario general en un congreso realizado en Guasave.
“Este va a ser un proyecto de 18 años”, les dijo a sus colaboradores. Y sí, pues Amador comentó a sus colaboradores que de secretario general buscaría la diputación local por Elota, su municipio, de ahí alcalde, luego diputado federal y por último senador. La gobernadura, cuentan quienes dicen saber, no estaba dentro de sus planes.
Terminado sus cuatro años, Daniel puso en sus planes que Lorena Álvarez Gámez fuera su sucesora. Tersa la política al interior de la sección, Amador impuso después a Óscar Beltrán Ruiz, y de ahí a Germán Contreras García, su concuño.
El minimaximato sindical continúa con la maestra Lourdes Sarabia y actualmente pervive en la figura de Silvio Zavala Araujo.
Un político que usa la fuerza para imponer y avanzar, el proyecto de Daniel Amador se tambaleó cuando el entonces dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira, negoció con Elba Esther un sinnúmero de candidaturas, entre ellas la senaduría que buscaba por el PRI.
Pero los escándalos desatados mediáticamente contra el gobernador de Coahuila hizo que la cúpula del partido lo sacara fuera de la cancha, y en su lugar puso a otro personaje que deshacería los tratos con la Gordillo.
Rota la alianza, Elba Esther decidió impulsar a su yerno, Fernando González, a la senaduría por su partido-satélite, Nueva Alianza, y por un golpe de suerte, Daniel Amador vio salvada su aspiración de llegar la Senado de la República.
Cuando en su fiesta de cumpleaños del 7 de septiembre pasado hizo pública su aspiración de levantar la mano por la gobernatura, más de algún otro suspirante lo vio con recelo. ¿Tiene la suficiente fuerza para convencer a Los Pinos de ofrecerle algo tan grande como el gobierno de Sinaloa?, se preguntaron los enterados, sin creer tampoco la realidad del escenario.
Pues a Daniel, según escenarios futuros vistos por allegados, sería prospecto para ocupar la dirigencia nacional del SNTE, en un caso que Juan Díaz de la Torre, el jefe impuesto por el priísmo tras la encarcelación de la maestra, sea depuesto por Enrique Peña Nieto.
Mientras tanto, en Sinaloa, su cacicazgo perdura, estático y cambiante sin sufrir alteraciones ante los tiempos violentos de la política mexicana.
Martín Durán/La Pared