Alfredo Beltrán Leyva está con un paso fuera de la cárcel. Sus abogados han luchado, durante estos seis años, por comprobar que su proceso tiene errores garrafales viciados por una mala integración de las investigaciones realizadas por la Procuraduría General de la República. Un mayor del Ejército que permanece en el limbo kafkiano en la prisión militar de Mazatlán ha dado claves a favor del “Mochomo”, mientras desde hace más de un año un Tribunal Colegiado ordenó la reposición de su proceso, al no comprobársele la posesión de armas de fuego. La libertad, pues, toca a la puerta del capo, otrora gerente del cártel de Sinaloa.
Por Martín Durán
Culiacán, Sin.-Seis años después, la casa de la avenida Juan de la Barrera donde fue detenido sigue abandonada. El tiempo ha hecho mella en la construcción, la pintura se ve desvaída y hasta “el te amo, Mochomo” escrito en letras negras se ha desvanecido.
Es difícil recobrar el escenario de aquella mañana en que la colonia Burócrata amaneció sitiada por las Fuerzas Especiales del Ejército, impidiendo el ingreso de la prensa, que a la distancia oteó la zona.
En esta casa-oficina, Alfredo Beltrán Leyva pasó sus últimas horas en libertad. Según sus propias declaraciones se encontraba dormido cuando un comando del Alto Mando de la Sedena tomó por asalto la residencia.
Al asomarse a la ventana de la segunda planta que da a la calle, en horas de la madrugada, dijo que observó a los militares penetrar la propiedad. Estaba cercado sin posibilidad de escapatoria…
***
El episodio de la colonia Guadalupe es imborrable. Los medios oficializaron el inicio de la guerra entre los cárteles -la facción del Chapo Guzmán y el Mayo Zambada contra los Beltrán Leyva- en Sinaloa el 30 de abril del 2008, tres meses después de la detención del “Mochomo”.
Ahí por la avenida Ruperto Paliza un comando leal a Alfredo Beltrán Leyva se enfrentó primero contra un grupo armado que supuestamente intentó ejecutar a uno de sus hijos, menor de edad en ese entonces.
Más tarde las fuerzas federales reventaron la casa de seguridad y detuvieron a 12 gatilleros y al vástago del “Mochomo”, que fue puesto en libertad por la Procuraduría General de Justicia.
De los 12 detenidos en aquel entonces, se ha informado que cuatro de ellos ya lograron salir en libertad, luego de que se les había recluido y sentenciado en el penal del Altiplano, antes Almoloya, por los delitos de delincuencia organizada, homicidio en grado de tentativa y portación de armas de fuego de uso exclusivo.
Una vez en libertad, “el Mochomo”, desde Puente Grande, les pidió paciencia pues pronto saldría libre para reorganizarse.

***
El Primer Tribunal Colegiado con sede en Jalisco le otorgó a mediados de octubre del 2012 un amparo que dejaba sin efecto la sentencia que se le había dictado de parte del Juez Noveno de Distrito, por no haber acreditado la posesión de arma de fuego.
Para los magistrados, según consta en información obtenida en la Judicatura Federal, la parte acusatoria no logró acreditar que Alfredo Beltrán traía armas consigo el día de la detención.
La revista Proceso publicó al respecto el 6 de noviembre del 2013 las declaraciones del “Mochomo” durante el desahogo de pruebas de marzo del 2009:
“Estaba en mi casa, acostado, cuando escuché ruidos, voces de gente en la puerta. Abrí la persiana. (Hombres armados) estaban apuntándome por la ventana. En ese instante tumbaron la puerta de acceso y otra de madera. (A la planta alta de la casa) subieron muchos militares, me pusieron una capucha en la cabeza. Me llevaron a la sala de la casa, en donde me tuvieron como dos horas. De ahí me sacaron a la calle, me subieron a una (camioneta) van y me trasladaron al aeropuerto, supongo, porque se oían los aviones. Luego me trasladaron a la Ciudad de México en una aeronave. Al llegar me quitaron las vendas de la cabeza y me presentaron con los periodistas…”
Pero los partes informativos de la Procuraduría General de la República señalan que Beltrán Leyva fue detenido abordo de un automóvil BMW X-5 en compañía de tres hombres, quienes son sus coacusados.
El tribunal colegiado determinó, de acuerdo con el expediente 161/2012, que esta versión no había sido confirmada, y que las armas encontradas fueron localizadas en un lugar diferente a donde se encontraba Beltrán Leyva.
Este tipo de errores, entre la presunta fabricación de testigos, tiene al caso contra Beltrán Leyva tambaleante.

En primera instancia, este fallo a su favor es el primer vislumbre de su pronta salida, pero no se habían tenido noticias del caso que se le sigue hasta que en noviembre pasado el mayor Francisco de Jesús Pérez Chávez, detenido cinco días después del arresto acusado de filtrar información al cártel de Sinaloa, vino a aportar un significativo testimonio que ha reducido la guerra contra el narco en simple mascarada.
***
Pérez Chávez ha declarado a la prensa que fue parte de una añeja rivalidad entre los generales Rolando Eugenio Hidalgo Eddy y Roberto Miranda, el primero comandante de la Novena Zona Militar, y el segundo de la Tercera Región Militar durante el 2007, año en que la narcoguerra apenas se estaba fraguando.
El 26 de enero de 2008, cinco días después del arresto del “Mochomo”, fue detenido. A la Novena Zona había llegado el general Noé Sandoval Alcázar, en sustitución de Hidalgo Eddy, quien salió por la puerta de atrás en diciembre del 2007.
Al mayor, sin más explicaciones, lo trasladaron a la SIEDO junto con los tenientes Alberto Cortina Herrera, Pedro Sergio Jongitud Barragán, Ricardo Ramírez León, Humberto Ramiro López Cornejo y Humberto Solís Galicia.
Una vez en manos de los fiscales, a Pérez Chávez se le informó que estaba acusado de filtrar información al clan de los Beltrán Leyva, pues su nombre aparecía en una libreta con el resto de sus coacusados en donde se indicaba los pagos que se les hacía por sus servicios al cártel.
Cuenta el mayor, al ser entrevistado por el periodista Juan Veledíaz en la prisión mazatleca, que la SIEDO le ofreció ser “testigo protegido, a cambio de declarar en contra de sus compañeros y “el Mochomo”.
De hecho, su caso permanece en el limbo judicial. Hasta el momento la defensa obtuvo a favor de él la insustancial declaración del teniente Jongitud, que lo señala como cómplice, pero nunca da detalles. A ello se suma la declaración de Alfredo Beltrán que desconoció la letra con la que se escribió la supuesta nómina, que incluía mandos policiacos y civiles -famosa por la publicación del diario Reforma, y desde entonces conocida como “la nómina del Mochomo”. Pericialmente, refirió el mayor, se demostró que la dichosa libreta había sido manipulada después del arresto de Alfredo.
Y por último el general Sandoval Alcázar manifestó en declaraciones que Pérez Chávez como ministerio público militar no tenía acceso a información sobre los operativos, con lo que la defensa trataría de demostrar que entonces no les servía a los narcos. Él sólo aseguraba los productos de los operativos.
[youtube id=”bKkRi5lxIZs” width=”600″ height=”350″]
***
Peleando por salir en libertad, el mayor Pérez Chávez ha demostrado algo que no dijo o que lo dice en entrelíneas: la guerra contra el narco, desde antes de la captura del “Mochomo”, es una farsa, y los juicios contra los capos o contra los servidores públicos que son sus cómplices no son más que expedientes mal remendados, destinados al fracaso.
***
El cantante Jorge Santa Cruz y Adriel Favela lanzaron en diciembre pasado su nuevo corrido dedicado al “Mochomo”. El consentido de La Palma, la cual deja constancia que la guerra entre Beltranes y el Chapo Guzmán es cosa del pasado. Al final lo que prevalece es el negocio entre las familias Beltrán y Guzmán:
Soy hermano del Botas Blancas
Héctor y Humberto Beltrán
Soy el de la fija mirada
el consentido de la Palma
Estoy entre puertas y barras
Pero muy pronto se abrirán
Regresaré con los que estaban
El pleito es cosa pasada
Muy pronto me verán llegar
Ah, como extraño estar en casa
A la familia ni hablar
Recuerdo algunas desveladas
Música en vivo y buenas charlas
Entre risas y carcajas si era plática casual
Pero esas pláticas cambiaban
Si de negocios se hablaba
Se notaba la seriedad
Alfredo hijo de mi alma
Recuerda que solo no estás
Siempre hay que dar la cara
yo siempre he de cuidar tu espalda
Tu sangre por herencia es brava
Recuerda eres Beltrán Guzmán
Doble bandera es la que cargas
Y el que vive entre las montañas
Apoyo también te da
Quiero dejar las cosas claras
Aunque ya no hay necesidad
Pero para los lenguas largas
Si no saben para qué hablan
Las cosas están arregladas
Nunca existió rivalidad
La tregua ya está confirmada
Guzmán a los Beltrán respaldan
Y a ellos nosotros por igual