Los 37 extraditados: el sinaloense “El Señor de la Silla” y los fantasmas del narcotráfico

Ciudad de México.-La madrugada de este 20 de enero de 2026, México completó la extradición de 37 criminales de alto impacto hacia Estados Unidos, hombres cuya sombra había marcado regiones enteras con violencia, drogas y miedo. Entre ellos, sobresalía Pedro Inzunza Noriega, mejor conocido como “El Señor de la Silla”, con el alias alternativo de El Sagitario, un sinaloense que se movía en silla de ruedas tras una herida en la columna y cuyo apodo se convirtió en símbolo de respeto y temor dentro del crimen organizado.

Detención inesperada en Culiacán

Solo unas semanas antes, Pedro Inzunza fue detenido en la Colonia Guadalupe de Culiacán, un lugar que nadie hubiera imaginado como escenario de su captura. No era su zona habitual, no era su territorio; su presencia allí sorprendió incluso a quienes lo vigilaban desde la sombra. La operación fue ejecutada por fuerzas federales con precisión quirúrgica, logrando arrestarlo junto a un grupo de hombres mayores, su círculo más cercano, los mismos que siempre lo acompañaban y protegían en sus movimientos diarios.

Entre los corredores y pasillos donde se comenta la operación, se habla de una posible traición interna: alguien de su mismo bando podría haberlo entregado. Nadie lo confirma oficialmente, pero los murmullos sugieren que incluso su círculo de confianza pudo haber facilitado su captura sin saberlo. Su perfil bajo y su discreción extrema hicieron de su detención un golpe todavía más inesperado.

Traslado y extradición a Estados Unidos

Tras su detención, Pedro Inzunza se sumó al grupo de 37 criminales de alto impacto extraditados a Estados Unidos. Las aeronaves federales los llevaron a prisiones en San Diego, Houston, San Antonio, Dulles, Nueva York y Pensilvania, como parte de una coordinación binacional contra el narcotráfico, el lavado de dinero y el tráfico de drogas sintéticas y tradicionales.

Entre los extraditados se encontraban:

 • Ricardo González Sauceda “El Ricky”, líder del Cártel del Noreste.

 • Juan Pablo Bastidas Erenas “El Payo / Payo Zurita”, operador de los Beltrán Leyva.

 • Daniel Alfredo Blanco Joo “El Cubano”, operador logístico del Cártel del Pacífico.

 • Armando Gómez Núñez “Delta 1”, líder de Los Deltas, célula del CJNG.

 • Pedro Inzunza Noriega “El Señor de la Silla / El Sagitario”, el sinaloense cuya historia representa décadas de poder y violencia en Sinaloa.

El rostro de Sinaloa en una silla de ruedas

Pedro Inzunza no caminaba. La bala que le atravesó la columna años atrás lo obligó a depender de una silla de ruedas, pero nunca redujo su influencia. Coordinó rutas de tráfico de drogas —fentanilo, cocaína, metanfetamina y heroína—, supervisó operaciones de lavado de dinero y manejó su red con discreción extrema. Su apodo, “El Señor de la Silla”, lo acompañaba no solo por su condición física, sino como una marca de respeto y temor dentro de la organización.

A sus 52 años, había sobrevivido a enfrentamientos, pérdidas familiares —incluido su hijo, Pedro Inzunza Coronel, alias El Pichón, segundo al mando dentro de los Beltrán Leyva— y décadas de operaciones criminales. Ahora, su silla de ruedas cruzaba la frontera hacia Estados Unidos, llevando consigo el peso de Sinaloa y la memoria de una posible traición interna que lo hizo caer.

Fantasmas que cruzan la frontera

Mientras los 37 extraditados ascendían a los aviones federales, cada historia se sentía palpable en el aire: vidas construidas en la sombra, decisiones que marcaron ciudades y regiones, y un país que finalmente movía las piezas más peligrosas hacia la justicia internacional.

Entre todos ellos, “El Señor de la Silla” no era solo un extraditado más: era un símbolo del crimen organizado sinaloense, la encarnación de una red que durante años operó con impunidad y que ahora comenzaba a enfrentar la justicia extranjera. La niebla se levantó con el sol naciente, los hangares quedaron vacíos y, por un instante, pareció que el tiempo mismo reconocía la magnitud del traslado: 37 hombres, 37 historias, y un sinaloense en silla de ruedas que llevaba consigo la sombra de su mito y la marca de la traición que lo hizo caer.

Cynthia Valdéz/LaPared

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